Una ruta permite la observación de aves, paisajes y sitios únicos

La parroquia de Cumbe, perteneciente al cantón Sara-guro, ubicado en la provincia de Loja, tiene varios sitios de interés turístico a los que se puede llegar caminando o en vehículo. Algunos campesi-nos ofrecen comida, visitas guiadas y paseos a caballo.

Los paisajes son particulares ante los ojos de los vi-sitantes. En la parroquia rural de Cumbe, las montañas se trenzan de mane-ra coordinada en la cordi-llera, y la riqueza biológica de la zona sobresale en el entorno. Esta parroquia pertenece al cantón Saraguro, provincia de Loja. Es un territorio que tiene las condiciones geográficas para realizar caminatas o cabalga-tas por altas y bajas montañas. También se pueden observar las huertas, avistar aves y contemplar los atardeceres.  

Desde el sur del país hay dos entradas. La primera es siguiendo lavía principal Loja-Saraguro, para ingresar a la altura de la po-blación de Urdaneta. Desde allí hay otros 20 kilómetros hasta llegar la localidad de Gueledel, que es el punto final de esta ruta.  

Pero si se viaja desde Azuay, por la vía Cuenca-Saraguro, se ingresa por el kilómetro 112, en el sector de Carboncillos, y se puede llegar hasta Gueledel. El paisa-je de ambos trazados rurales tie-ne formaciones rocosas y acanti-lados que cautivan a los viajeros.  

Las formaciones rocosas y acantila-dos llaman la aten-ción de los turistas que llegan a la pa-rroquia de Cumbe. 

Cualquier mirador natural ubi-cado al pie de la carretera obliga a detenerse para contemplar la inmensidad del entorno. Muy cer-ca están los sembríos de trigo y arveja y los pastizales, en los que es común ver al ganado comer.  

Más lejos están las montañas, que son fuente de inspiración y sitios sagrados para los indígenas y campesinos de la zona. Las aves vuelan en todo momento, muchas veces solas; otras, se juntan en un espectáculo único.  

Más adelante se llega a San Antonio de Cumbe, donde se levanta el santuario por el cual lleva el nombre la parroquia. Desde el próximo fin de semana sus habi-tantes vivirán15 días de fiestas religiosas en honor a San Antonio.  

Zonaproductiva 

 Los lugareños han aprovecha-do la presencia de turistas que llegan en vehículos, carros o caminando, para ofrecer lo que producen, porque trabajan tierras que son fértiles para el cultivo de frutales y la producción de leche. 

 Hilda Tapia y Hortensia Ramón ofrecen en sus casas el tra-dicional pan en horno de leña. Para refrescarse en los días soleados, Dolores Piedra anuncia, en cambio, el guajango: una bebida ancestral que se obtiene de la planta de penco.  

«Es un privilegio estar aquí, respirar aire limpio y degustar alimentos muy frescos», dice Víctor Tello, quien hace un mes llegó al lugar con un grupo de amigos de Loja, a bordo de motocicletas. «Son paisajes hermosos». 

 Los cultivos andinos forman parte de la ruta de ascenso hasta las proximidades de la comuni-dad de Gueledel. El clima es cálido y es común encontrar a los campesinos en sus actividades.  

Manuel Espinosa vive en esta localidad. En su casa guarda vestigios arqueológicos hallados en la loma de Las Múchicas, donde habrían habitado los Cañaris. Entre los objetos que presenta a los visitantes hay pitos, cántaros, hachas de piedra, ollas y más.  

¿Cómo llegar?
Desde Cuenca toma dos horas para llegar a Cumbe y Gueledel. Mientras que de Loja lleva alrededor de una hora y media.

¿Qué llevar?
Vista ropa cómoda y abrigada. Use calzado deportivo para las caminatas. Porte una cá-mara de fotos.  

¿Qué comer?
En Saraguro hay restauran-tes para degustar comida típica a base de trigo, mote, queso, choclo y cerdo.  

‘Transporte?
Para las personas que necesitan movilizarse en transporte particular, en Saraguro, existen camionetas que brindan el servicio.

En otro punto de Gueledel se encuentra Wilfrido Ramón. Alrededor de su casa vuelan perdices, chirotes y torcazas, que se esconden entre los árboles, encan-tan con sus plumajes y seducen con sus cantos. «Controlan las plagas, mejoran la polinización y la dispersión de semillas por todo el territorio», explica Ramón. 

 En su casa ofrece tortillas de gualo, que es un maíz que está entre tierno y maduro. También alquila su caballo por USD 10 la hora. El cuenta que cuando está por esconderse el sol, salen los venados de cola blanca a comer. 

 Para Norby López, guía turísti-co quiteño, este lugar es ideal pa-ra hacer fotografía paisajística y contemplarlos atardeceres. Aquí sobresalen los árboles de jutucuguayco, sarar, ducu y zalalón; es-te último presenta en el verano unas flores amarillas, muy simi-lares a las del guayacán.  

Además, desde el lugar que limita con el cantón azuayo de Santa Isabel- se ve el desierto del Jubones, con sus pequeñas escorrentías de agua y ríos. Los habi-tantes recomiendan recorrer los alrededores a pie para no perder-se ningún detalle del entorno.  

Lineida Castillo Redactora (1)